La salud no tiene fronteras: coberturas de los seguros médicos en el extranjero

Uno de los principales aspectos que nos suelen preocupar cuando por ocio o por negocio pasamos una temporada en el extranjero es sin duda la salud.

¿Hasta qué punto al salir de España estamos cubiertos y tenemos garantías de cuidado nos pase lo que nos pase? La respuesta no es fácil, ya que depende del lugar al que se viaje. Ni la atención hospitalaria ni los medios materiales y humanos ni la legislación sanitaria son iguales en Perú que en Suiza, Tailandia, Islas Feroe, China o Papúa-Nueva Guinea.

De cualquier manera, lo que es seguro es que viajemos al lugar donde viajemos nunca nos sobrará un buen seguro médico.

A grandes rasgos cualquier cliente conoce cuáles son las principales coberturas que ofrecen los seguros de salud, pero la gran mayoría descuidan -descuidamos- informarse acerca de las garantías que pueden ofrecer estas pólizas cuando salimos de nuestras fronteras. ¿De qué manera nos protege un seguro de salud fuera de España? ¡Vamos a verlo!

 

Principales garantías

Aunque el ámbito de cobertura de los seguros de salud es nacional, la gran mayoría de ellos incluyen, entre sus garantías básicas o entre las complementarias, la cobertura internacional de asistencia sanitaria. Gracias a ella cualquier asegurado podrá recibir atención médica de urgencia fuera de su país, aunque lo habitual es que las compañías incluyan entre sus condiciones que el periodo de estancia del cliente en el extranjero no supere los tres meses y que éste tenga su residencia habitual en España.

Con esta cobertura, y siempre dentro de los límites establecidos en la póliza, las aseguradoras se hacen cargo de los gastos médicos, quirúrgicos y de hospitalización derivados de accidentes y enfermedades de sus clientes. Entre ellos se suelen incluir conceptos como los honorarios médicos, los gastos de traslado (no sólo en ambulancias, sino en otros medios de transporte como aviones o helicópteros medicalizados…) y el coste de las medicinas.

Algunas compañías de seguros amplían, y mucho, este abanico. Por ejemplo, haciéndose cargo de los costes en que incurra el acompañante de la persona que está hospitalizada, siempre que esté asegurado, como puede ser la prolongación de su estancia en un hotel.

Pero el seguro de salud, dependiendo de la compañía por la que hayamos apostado y el tipo de póliza que hayamos suscrito, puede llegar a ofrecer otras muchas coberturas, incluso alguna en la que no repararíamos en un primer momento: repatriación sanitaria de heridos, enfermos e incluso fallecidos, y repatriación de otros asegurados; regreso anticipado del cliente a causa del fallecimiento de un familiar; gastos para tratamientos odontológicos de urgencia en el extranjero, etc.

En definitiva, este tipo de seguro de salud puede hacerse cargo prácticamente de todo cuando nos encontramos en el extranjero. Y decimos prácticamente porque, como en todo producto asegurador, debemos tener en cuenta las exclusiones. En este aspecto no suelen contemplarse los gastos derivados de enfermedades contraídas por el asegurado antes del viaje, los derivados de un embarazo o los de diagnóstico.

Por otro lado, lo habitual es que el seguro no se haga cargo de los costes de la asistencia sanitaria si su cliente ha participado en una prueba a motor o si ha sufrido daños a consecuencia de una guerra, una revuelta popular o una catástrofe natural en su país de destino.

 

Seguros de viaje: semejanzas y diferencias

Antes de cerrar el post es importante además destacar las diferencias existentes entre las coberturas básicas que nos ofrece un seguro de salud en el extranjero y las que nos ofrece un seguro de viaje. Ambos productos comparten muchas de sus coberturas, pero no son iguales ni mucho menos. Lo cierto es que no resultan excluyentes e incluso podrían ser complementarios, aunque numerosas garantías quedarían a buen seguro cubiertas dos veces.

Un seguro de viaje suele ser de más utilidad en estancias cortas en el extranjero, mientras que el médico es más recomendable de cara a periodos más largos de tiempo. Las pólizas viajeras habitualmente son más completas en lo que se refiere a casos relacionados con el equipaje, la cancelación o los accidentes in itinere. Por otro lado, normalmente establecen límites más altos con respecto a la edad de contratación y ofrecen una comunicación constante al cliente mediante teléfonos 24 horas.  Por último, resaltar una obviedad: su límite de actuación se circunscribe al viaje y sus desplazamientos, mientras que el ámbito temporal en el que un seguro de salud resulta efectivo es permanente salvo que se produzca una cancelación.