Mens sana in corpore sano: la salud mental en los seguros médicos

Mens sana in corpore sano. Juvenal.

Las fuerzas naturales de nuestro interior son las que de verdad curan la enfermedad. Hipócrates.

Las enfermedades del alma son más peligrosas y numerosas que las del cuerpo. Cicerón.

Si ya lo defendían los grandes pensadores de la Antigüedad no seremos nosotros quienes lo vayamos a rebatir ahora: la salud mental es tan importante como la física o incluso más. Cuerpo y mente están íntimamente relacionados y es necesario cuidar ambos para gozar de una vida saludable.

En la actualidad vivimos un resurgimiento de la preocupación no sólo por el cuerpo, sino por la salud mental. En la sociedad occidental empiezan a ganar peso disciplinas procedentes de Oriente como el yoga o la meditación, acudir al psicólogo va dejando poco a poco de estigmatizarse y la medicina tradicional comienza a prestar cada vez más atención al cuidado de la mente como una dinámica básica y complementaria al tratamiento estrictamente médico.

En este 2018 el bienestar de la mente ya no es ni mucho menos un sector secundario para la medicina. Hoy en día es difícil ver un seguro médico que no ofrezca, en mayor o menor medida, atención a la salud mental. ¿De qué manera? Incluyendo entre sus garantías, por encima de todo, la de atención psicológica.

 

Los males del siglo XXI

¿Qué ofrece esta cobertura? Asegurar el estudio y el tratamiento de las posibles enfermedades mentales y nerviosas de sus clientes, incluyendo en su oferta un número de consultas determinado.  Y es que no hace falta estar loco de atar para acudir a un psicólogo: estados mentales como la ansiedad, la depresión o el stress son por desgracia cada vez más frecuentes en una sociedad en la que cada vez se vive más deprisa y se cuenta con menos tiempo libre, y la consulta a un especialista en la materia puede ayudar a salir de esas peligrosas sensaciones.

Más allá de eso un profesional médico puede servir de ayuda en el tratamiento de diversas situaciones que afecten al estado anímico de cada persona, desde los problemas de pareja a los trastornos alimentarios, pasando por fobias como el miedo a volar, a los espacios cerrados o a la oscuridad. Lo habitual es que las aseguradoras proporcionen, bien entre sus garantías básicas o entre las complementarias, un servicio de psiquiatría que determine el estado del cliente y posteriormente le derive a un psicólogo para realizar las sesiones que sean pertinentes, si este fuera el caso, siempre con un número limitado al año.

Debemos resaltar también que no todo está incluido en el servicio de atención psicológica. Por ejemplo, las curas de desintoxicación -a adicciones como al alcohol o a las drogas, por ejemplo- o de sueño suelen tener su propio terreno, y es difícil que una compañía de seguros las incluya en su oferta (y mucho menos dentro de las coberturas básicas). Como siempre, resulta fundamental informarnos bien antes de contratar un producto para no llevarnos a engaño con respecto al servicio que nos pueden ofrecer.

 

Nutrición, ejercicio, relajación, estética…

Abríamos este post con la célebre cita del poeta latino Juvenal y lo cerraremos haciendo mención a su aplicación práctica en el mundo asegurador. Y no sólo en lo que respecta a las disciplinas de la psicología o la psiquiatría. Algunas coberturas dentro de los seguros de salud -habitualmente incluidas en las garantías complementarias o facilitando importantes descuentos a sus clientes- prestan atención al cuidado del cuerpo y la mente, tan estrechamente relacionados.

Consultas a médicos expertos en dietética y nutrición, relajantes sesiones en spas, gimnasios para ayudar a ponerse en forma o tratamientos de medicina estética también suelen formar parte, de una u otra manera, de la oferta aseguradora. Porque la sociedad es cada vez más consciente de que cuidar la salud no consiste únicamente en tomar medicinas; es un campo amplio y rico del que el sector seguros está cada vez más pendiente, con el fin de presentar un amplio abanico de coberturas a sus clientes.