La cirugía plástica reparadora en los seguros de salud: una necesidad más allá de la estética

En esta ocasión vamos a tratar acerca de una cobertura que pasa un tanto desapercibida dentro de los seguros de salud pero que resulta de gran utilidad y ha supuesto y supone una importante ayuda para muchas personas. Hablaremos en este post de la cirugía plástica reparadora, una garantía presente en la oferta de algunas pólizas médicas por parte de las compañías aseguradoras.

Pero antes de hablar de sus coberturas, situemos en el mapa tres conceptos que en ocasiones llevan a confusión, y con razón, a más de uno: cirugía plástica, cirugía estética y cirugía reparadora.

La cirugía plástica es una amplia especialidad de la medicina que se encarga por método quirúrgico de la reparación o reposición de cualquier parte del cuerpo, independientemente de que afecte a su forma y apariencia o a su función corporal. Este tipo de cirugía cuenta con dos grandes vertientes: por un lado la estética, y por el otro la reparadora.

¿Cómo diferenciar la primera de la segunda? Analizando el motivo por el cual se realiza la cirugía. En el caso de la estética, las intervenciones se realizan sobre pacientes que no requieren de la operación a causa de un problema físico o de salud: simplemente quieren cambiar su apariencia física o combatir los signos del envejecimiento.

Por el contrario, en el caso de la reparadora -también llamada reconstructiva– las intervenciones se realizan con el fin de corregir los efectos negativos en el cuerpo, tanto en lo que respecta a la salud como a la apariencia, provocados por muy diversas causas: desde las secuelas de un accidente de tráfico a las de una caída o una quemadura grave, pasando por problemas congénitos, infecciones o enfermedades; en definitiva, debido a problemas médicos. El fin del paciente ya no tiene por qué ser únicamente estético, sino la consecución de una clara mejoría en su salud.

Pongamos un ejemplo: si pese a no sufrir ningún problema físico no estamos contentos con nuestra nariz y queremos cambiar su forma y, consecuentemente, nuestra apariencia por métodos quirúrgicos haríamos uso de la cirugía plástica estética. Imaginemos ahora que el problema es mayor, pues a causa de un accidente casero hemos sufrido una grave quemadura en la cara que nos ha deformado seriamente la nariz y queremos que recupere su aspecto anterior. En este caso acudiríamos a la cirugía plástica reparadora.

Operaciones de la cirugía reconstructiva

Habitualmente las pólizas médicas no incluyen entre sus garantías aquellas intervenciones relacionadas con la cirugía estética al no considerarse de primera necesidad -y dado además que conllevan un altísimo coste- pero sí que es posible que se integren en la cobertura las operaciones de cirugía reconstructiva. ¿Qué operaciones puede incluir entonces un seguro de salud completo con respecto a esta clase de cirugía plástica?

En lo que respecta a la cirugía facial es habitual que la cobertura ampare toda intervención relativa a reconstruir la piel, así como aquellas que ayudan a corregir malformaciones físicas y a soldar fracturas óseas. De esta manera, intervenciones como las otoplastias -cirugías de las orejas-, las rinoplastias -de la nariz- o las blefaroplastias -de los párpados- estarían incluidas en la póliza del seguro, siempre que estuvieran justificadas médicamente después de que se hubiera realizado la pertinente evaluación.

En cuanto al cuerpo, la garantía de cirugía reconstructiva cubre principalmente operaciones como las reconstrucciones mamarias, llamadas técnicamente oncoplásticas, o las abdominales,  así como reconstrucciones de manos: mediante reimplantes, corrigiendo defectos congénitos o provocados por enfermedades degenerativas…

¿Estética o reparadora?

Una de las situaciones más complejas que se presentan es la de la evaluación previa, que determina si la cirugía que demanda el paciente corresponde a la rama de estética o a la reconstructiva -y, consecuentemente, si la póliza de seguro se hace cargo o no de su cobertura-. Aunque la gran mayoría de los casos no presentan demasiado debate al ser suficientemente claros, otros se sitúan en una delgada línea roja. La honestidad de los tres sectores implicados -asegurados/pacientes, equipo médico y compañía de seguros- y la buena comunicación entre ellos ayudarán a la correcta resolución de posibles conflictos entre las partes.

De cualquier manera, en algunas situaciones resulta más complejo de lo que parece determinar si una operación se demanda por parte de motivos psicológicos o médicos. En el primero de los casos es difícil que la compañía de seguros se haga cargo. Como siempre, para prevenir antes que curar, es conveniente conocer con claridad las coberturas que nos ofrece nuestro seguro y resolver cualquier duda que tengamos con nuestra compañía de confianza. Así sabremos a qué atenernos en caso de que necesitemos y demandemos su cobertura ante una operación de cirugía plástica.