Los implantes y las prótesis quirúrgicas: un espacio propio dentro del seguro de salud

Nuestro cuerpo es una pequeña gran máquina, una herramienta compleja que precisa del correcto funcionamiento de cada una de sus piezas para funcionar. Necesitamos que cada una de las partes que nos componen desarrolle su función, integrándose de manera armoniosa con el resto y proporcionándonos salud.

Nuestro bienestar depende, por lo tanto, de que nuestro cuerpo pueda desarrollar de la mejor manera posible todas y cada una de sus funciones. Cuando esto no sucede, hay que buscar soluciones. Algunas son relativamente sencillas, pero otras resultan complicadas y costosas.

Muchas personas, bien por sus características genéticas o a causa de sucesos importantes que les hayan ocurrido (como un accidente de tráfico o una grave enfermedad) precisan de ayuda permanente para desarrollar su día a día con la mejor calidad de vida posible. Ejemplos, por desgracia con una base de realidad, existen muchos: alguien a quien se le haya detectado una malformación cardiaca, que pierda un brazo en un accidente o que sufra una enfermedad degenerativa que limite drásticamente su capacidad visual.

En ese tipo de casos, que son cientos de miles en el mundo, juega un papel crucial la ayuda que pueden suponer los implantes y las prótesis quirúrgicas. Estos dispositivos sirven para sustituir total o parcialmente un miembro, un órgano o un tejido del cuerpo, supliendo sus funciones de la mejor manera posible. Gracias a ellos -y pese al alto coste no sólo económico sino emocional y físico de su implantación- muchas personas han recuperado gran parte de su calidad de vida o, por lo menos, han mejorado sensiblemente su día a día. Por eso merecen un espacio propio cuando hablamos de salud.

 

La función de los seguros

Ante esta difícil realidad por la que tienen que pasar muchas personas, el sector asegurador ofrece -una vez más- una importante ayuda en forma de cobertura, en esta ocasión no incluida en las pólizas básicas, sino en las más completas y de más alta gama. De cualquier modo, en el mercado existen productos que integran en su condicionado diversas garantías relacionadas con la implantación de prótesis. ¿De qué manera? Contribuyendo a financiar económicamente el precio de estas complejas y costosas operaciones.

¿Cómo se hace? El procedimiento habitual es el de reembolso de gastos, siempre teniéndose en cuenta dos principios, uno médico y el otro económico.  En cuanto al primero, se requiere obviamente la autorización de un profesional de la salud con respecto a la conveniencia de la intervención; en lo que respecta al segundo, entra en juego la compañía de seguros con la que se tiene contratada la póliza con el fin de dar también su visto bueno al requerimiento de su cliente.

La solución siempre tiene que estar registrada en el contrato firmado previamente entre la aseguradora y el interesado. En él se han debido acordar, entre otros factores, el capital máximo anual a reembolsar al cliente en caso de que fuera necesario y el plazo de tiempo durante el cual resultará efectiva la cobertura. Además, en el acuerdo se deben detallar los sublímites –las limitaciones existentes para la concesión de la indemnización máxima establecida- dentro de las condiciones particulares. Llegado el caso, es la obligación tanto de una parte como de la otra atenerse a lo que se haya establecido en un principio.

 

Inclusiones de la garantía

Al igual que respecto a cualquier otra cobertura, en la de prótesis tendremos que estar al tanto como tomadores y/o beneficiarios de las inclusiones y las exclusiones contempladas en el contrato. En líneas generales un seguro médico puede integrar en esta garantía la cobertura de las siguientes operaciones:

  • Válvulas cardiacas: válvulas de corazón fabricadas, que se utilizan en pacientes con insuficiencia cardiológica con el fin de suplir la función de las que hayan sido dañadas o no funcionen debidamente.
  • Marcapasos: dispositivos electrónicos diseñados para producir impulsos eléctricos con el objetivo de estimular el corazón cuando falla la estimulación natural.
  • Prótesis vasculares: elementos de tipo sintético destinados a restablecer la circulación arterial o venosa, reemplazando parcial o totalmente un producto o actuando a modo de puentes de derivación que sirvan para desviar o cortar la ruta dañada.
  • Prótesis internas traumatológicas: precisan de implantación quirúrgica y están dirigidas a sustituir por completo o parcialmente la función de una parte del aparato osteoarticular. Dentro de este apartado existen numerosos tipos de prótesis: de cadera, rodilla, hombro…
  • Material de osteosíntesis: tratamiento quirúrgico de las fracturas óseas mediante la implantación de diferentes dispositivos -placas, clavos o tornillos, entre otros-.
  • Prótesis mamarias: dispositivos que se implantan en las mamas después que se haya realizado una mastectomía total. La razón de su implantación no es únicamente médica, sino también en beneficio de la salud emocional de la paciente.
  • Lentes intraoculares monofocales: cirugías de cataratas en las que el cristalino se sustituye por una lente intraocular, ayudándose además a corregir defectos refractivos de la visión.
  • Mallas abdominales: se implantan en el cuerpo temporal o permanentemente con el fin de reforzar los tejidos y para actuar como punto de apoyo de órganos y vísceras desplazados de su lugar habitual.