Garantía de asistencia hospitalaria: para una atención sanitaria completa

La contratación de un seguro médico privado, que sirva para complementar los servicios que nos brinda la sanidad pública, es una buena práctica para cuidar de la mejor manera posible lo más importante, que es nuestra salud. Eso y llevar un estilo de vida sano, por supuesto, que hay que estar en misa y repicando.

Pero si queremos atar todos los cabos sueltos y estar completamente atendidos en materia de salud no estará de más, si nuestro bolsillo se lo puede permitir, la contratación de un producto de gama alta, un seguro ampliado de salud que cuente con garantías que contemplen prácticamente cualquier situación y nos ofrezcan una respuesta -no sólo en materia de atención médica, sino de respaldo económico-.

En ese sentido, una de las coberturas más útiles y completas -y, por lo tanto, una de las más demandadas por los clientes- es la garantía de asistencia hospitalaria. Un amplio pack que abarca no sólo la atención durante el periodo en el que el asegurado se encuentre hospitalizado, incluyendo las operaciones de cirugía que se le realicen, sino el espacio de tiempo anterior y posterior. Y es que no todo empieza y termina en nuestra estancia en el hospital; además de la asistencia hospitalaria es importante contar con la prehospitalaria y la posthospitalaria. Un producto completo debe ocuparse de su cliente antes, durante y después de una hospitalización.

A grandes rasgos, la cobertura de asistencia hospitalaria cubre los gastos no sólo de hospitalización, sino también de cirugía, así como los de estancia del paciente (e incluso puede hacerse cargo de los del acompañante). Un producto completo debería hacerse cargo prácticamente de todos los costes, desde los correspondientes los honorarios médicos a los derechos de quirófano, pasando por los de las prótesis y los de realización de pruebas diagnósticas.

Además, antes de la hospitalización un seguro con una amplia cobertura es capaz de hacerse cargo del coste de las consultas médicas y de las pruebas de diagnóstico; y después de ella, siempre con un límite de tiempo, responsabilizarse del pago de las consultas y de las pruebas de confirmación del tratamiento que se haya aplicado previamente en el centro médico.

Detallando las coberturas

Un producto del ramo que se precie de ser competitivo garantiza un respaldo económico ante prácticamente cualquier intervención, tratamiento o proceso médico. Y no sólo en lo que se refiere a especialidades médicas o quirúrgicas, sino en cuanto a atención primaria: medicina general, pediatría, servicios de ATS y enfermería e incluso podología.

En cuanto a las prácticas médicas y quirúrgicas, un seguro que cuente con esta garantía es capaz de abarcar varias especialidades como: alergología, cardiología, aparato digestivo, dermatología, cirugía vascular, anestesiología y reanimación, hematología y un largo etc…

Además, un producto completo ofrece cobertura para casi cualquier tipo de cirugía -general, digestiva, cardiovascular, pediátrica, plástica reparadora, torácica, neurocirugía, maxilofacial-; para la realización de análisis con fines diagnósticos; para prácticas de medicina, tanto interna como nuclear; o para efectuar hemodiálisis o transfusiones de sangre.

Esta garantía podría incluir también el uso del radiodiagnóstico, incluyendo pruebas como radiografías, tomografías, urografías, cistografías y toda clase de exploraciones radiográficas con fines diagnósticos, así como las exploraciones especiales para las técnicas quirúrgicas -arteriografías, encefalografías, ventriculografías-, amen de otros medios complementarios de diagnóstico: electrocardiogramas, audiometrías, electroencefalogramas, pruebas endoscópicas y funcionales del riñón e hígado, ecografías, tacs, escáneres, gammagrafías o resonancias magnéticas.

Seguimos con las coberturas y no podemos dejar de lado las terapias, citando algunas de las que también puede hacerse cargo un seguro del ramo respaldando los tratamientos precisos tanto en la clínica como en el domicilio particular del paciente siempre y cuando medie una prescripción médica. Es el caso de la oxigenoterapia, la ventiloterapia, la aerosolterapia y la quimioterapia. El coste de los medicamentos precisos para combatir la enfermedad también podría estar incluido.

El pago del servicio de ambulancia para el traslado en caso de urgencia del cliente desde su domicilio a un centro de salud o quirúrgico es otra garantía importante que nuestra compañía aseguradora puede brindarnos al suscribir la póliza. El seguro también podría contemplar el abono del coste de prótesis como válvulas cardiacas, marcapasos, bypass vasculares, lentes intraoculares (tras cirugía) o prótesis de cadera, de mama o internas traumatológicas, así como el del material de osteosíntesis interno; y también hacerse cargo de la rehabilitación, siempre que el asegurado haya contraído la enfermedad, lesión o dolencia después de haber suscrito el contrato.

Y, por supuesto -estaría bueno que no fuera así- esta garantía incluye los gastos de hospitalización, no sólo médica y quirúrgica sino en UVI o UCI, integrando además el dinero pertinente para la medicación administrada durante este periodo. Por último, en el caso de que el centro médico tuviese disponibilidad para ello, el seguro podría responsabilizarse del coste de la estancia del acompañante en la clínica.