Cómo preparar nuestro coche para unas merecidas vacaciones

A veces no hace falta atravesar medio mundo y visitar las pirámides de Egipto, el Machu-Picchu o el Taj Mahal para disfrutar de unas espectaculares vacaciones. Hay miles de opciones más a nuestro alcance, y no sólo hablamos del aspecto económico. Miles de lugares maravillosos en la propia Península Ibérica, en Francia o -si nos venimos más arriba- en otros países europeos algo más lejanos a los que igualmente se puede acceder en coche. También tenemos la posibilidad de atravesar el Estrecho y visitar Marruecos…

Sea para realizar una ruta turística o como medio de transporte hacia nuestro destino vacacional, nuestro vehículo particular continúa siendo una pieza importante para disfrutar de nuestro merecido periodo vacacional y una muy buena opción para realizar turismo a nuestro aire. Pero, como prácticamente todo, su uso requiere de un trabajo previo de puesta a punto y de una correcta planificación. El objetivo, reducir la posibilidad de una sorpresa desagradable (una avería que nos deje tirados en medio de la carretera, un accidente…) que pueda arruinar o cuando menos alterar nuestro soñado periodo de ocio. En las siguientes líneas vamos a hablar sobre cómo preparar nuestro coche para las vacaciones.

Medidas indispensables

Para ello resulta fundamental tomar una serie de medidas, que pasan principalmente por la revisión y puesta a punto del vehículo. En primer lugar las ruedas, que deben estar a la presión adecuada y con el dibujo de los neumáticos prácticamente intacto con el fin de ayudar al agarre a la carretera. En el primero de los casos será tan sencillo como acudir a una estación de servicio a comprobar si contienen el aire correspondiente; en el segundo, si hace falta habrá que desplazarse a un taller en caso de que veamos que las gomas no proporcionan la seguridad suficiente.

También hay que revisar el estado de los frenos y de la amortiguación, pues su funcionamiento también es esencial para circular con seguridad. Es algo muy fácil de detectar ya que la propia acción de frenada nos dará la pista sobre si estas piezas están en condiciones, así como los indicadores del coche que avisan del llenado del líquido de frenos o del desgaste de las pastillas.

Sobra decir que el correcto funcionamiento de las luces, tan útiles en tantas situaciones (cambiar de carril, marcha atrás, situación de emergencia, al amanecer, al atardecer y por la noche, al atravesar un túnel o un banco de niebla) resulta crucial y, además, muy fácil de revisar. También hay que prestar atención a la carga de la batería, que puede traicionarnos en el momento más inoportuno, dejándonos tirados y propiciando una experiencia aburrida, desagradable e incluso complicada.

Por último, hay que prestar atención a realizar unas pequeñas rutinas de mantenimiento que cuestan poco esfuerzo y tiempo: revisar el líquido de frenos, el nivel del aceite, el del agua del limpiaparabrisas, la limpieza y la visibilidad de los cristales… y por supuesto comprobar el funcionamiento del sistema de climatización. Esta última medida es esencial, especialmente en verano ya que no querremos recorrer grandes distancias con nuestro coche convertido en un auténtico horno.

Material necesario

Deberemos disponer, y más aún si cabe teniendo en cuenta que el desplazamiento será largo, de elementos como los triángulos de señalización, el chaleco y la pertinente rueda de repuesto, que nos serán de gran utilidad en situaciones de emergencia más allá de resultar obligatorios por ley.

También resultará pertinente habilitar, en el caso de que nuestro equipaje no cupiera en el vehículo, un espacio extra para alojarlo, que nos pueden facilitar accesorios como las bacas, los cofres o las barras portaequipaje. Si llevamos mercancía voluminosa como bicicletas, esquís o tablas de surf deberemos equipar al coche con los anclajes necesarios (y legales) para asegurar la carga y evitar generar ninguna situación de peligro durante la circulación.

Y por último, llevar con nosotros lo más ligero pero no menos indispensable: la documentación obligatoria, que siempre debe estar en regla: el permiso de circulación, el carnet de conducir, la tarjeta de la ITV con su correspondiente pegatina… Y tampoco se nos puede olvidar incluir la documentación relativa al seguro del coche, que nos servirá para salir más fácilmente de cualquier apuro en caso de incidencia.

En este sentido, disponer por parte de nuestra aseguradora de un buen servicio de asistencia en carretera será imprescindible en caso de que, pese a nuestras precauciones, vengan mal dadas durante el viaje. Contratar coberturas que proporcionen la mayor protección al conductor y sus compañeros de viaje en caso de accidente o avería es importante: remolque del vehículo hasta el taller más cercano, alquiler de otro medio de transporte, envío de un conductor profesional si hiciera falta, gastos para la reanudación del viaje o la repatriación, atención médica en el extranjero… Cuanto mejor protegidos estemos, mejor. Ahora sólo nos queda arrancar nuestro vehículo y… ¡a disfrutar!