¿Cuál es la mejor edad para contratar un seguro de vida?

¿De verdad existe una edad para cada cosa en la vida?

Pensar que existe una edad para cada cosa en la vida es como ponerle puertas al campo, es limitar algo tan rico como la existencia a un conjunto de normas; y, por fortuna, cada uno cuenta con las suyas propias. No existe una edad para enamorarse, ni para hacer deporte, ni para realizar un viaje soñado, ni para encontrar el trabajo o la afición que a uno le realice verdaderamente. Nunca es tarde si se puede y quiere, aun sabiendo que durante nuestro recorrido el viento soplará a veces en contra y en otras a favor.

Sin embargo, no toda la realidad resulta tan imprevisible como este bucólico arranque de post, pues la vida se compone de incertidumbre pero también de certezas. Y en ese sentido, aterrizando ya poco a poco tras nuestro divagador viaje inicial, pocas cosas ofrecen más seguridad -valga la redundancia- que el sector asegurador, que tiene su razón de ser en ofrecer soluciones, dando respuestas certeras a situaciones desde muy frecuentes a inhabituales pero no imposibles.

No hay una época vital perfecta para hacer muchas cosas, cierto, pero sí que existe una edad ideal para la contratación de seguros como el que centra hoy vuestra atención y nuestro texto: el seguro de vida. En estas líneas recordaremos cuál es el margen de edad que establecen la gran mayoría de aseguradoras para la contratación de un producto de este ramo y os explicaremos cuál es a priori la mejor etapa para suscribirlo, tratando de aportaros no sólo información sino argumentos sólidos y sencillos. ¡Vamos allá!

Edad mínima y máxima para contratar un seguro de vida

En primer lugar, deciros que tendréis tiempo de sobra para contratar (o no) un seguro del ramo: prácticamente media vida. La gran mayoría de las compañías aseguradoras permiten suscribir este producto desde que se alcanza la mayoría de edad, los 18 años, hasta que se llega a los 65. En definitiva y a grandes rasgos: la etapa que va desde el comienzo hasta la finalización del desempeño profesional, la fase central de nuestro periplo vital.

Las razones para que no pueda contratar un seguro de vida ni muy joven ni demasiado mayor resultan bastante obvias; en el primer caso, porque ningún menor de edad tiene por ley esa potestad; en el segundo supuesto, porque una edad avanzada conlleva, seamos claros, mayores posibilidades de contraer una enfermedad grave o que se produzca un fallecimiento, y las compañías de seguros evitan correr con el riesgo económico que conllevaría que sucediera cualquiera de estas dos opciones.  

¿A qué edad se recomienda hacerse un seguro de vida?

Entonces… ¿cuál es la edad más adecuada para contratar un seguro de vida? La regla es bien sencilla: cuanto más joven es un cliente menor es el riesgo que atraviesan las aseguradoras al hacerse cargo de los posibles gastos derivados de una mala noticia… y más se ahorra en la prima a abonar. 

Según este baremo, la mejor edad para la suscripción de este producto sería los 18 años; pero no todo se mide en tiempo, y existen otros muchos factores que influyen. Es difícil que un joven tenga un trabajo fijo y con un buen sueldo, como también es verdaderamente extraño que sea el que lleve el peso económico en su familia; por el contrario, a partir de la cincuentena tal vez se pueda disfrutar de una sólida posición profesional, pero quizás ya no seamos el soporte principal de nuestro entorno cercano o no tengamos personas a nuestro cargo, y a buen seguro -aunque haya casos y casos- que nuestro estado de salud no será el mismo que el de unos años antes.

A partir de la treintena y hasta la cincuentena esa situación suele cambiar, lo que convierte esa etapa en la mejor para contratar un seguro de vida. Todavía se es relativamente joven y las primas que nos ofrezcan las compañías aseguradoras serán con total garantía económicas, y quizás dispongamos ya -aunque este año 2020 no haya sido precisamente positivo en ese sentido- de una solvencia y estabilidad financiera como para resultar el principal soporte (en términos pecuniarios) de nuestro núcleo familiar. 

Todas esas circunstancias dejan bien clara cuál es a priori la mejor época para suscribir este seguro, pero esa es sólo la teoría. Cada caso particular es diferente y las perspectivas y circunstancias de cada persona son suyas y sólo suyas. La receta pasa, como siempre, porque el cliente disponga de una información fiable, sencilla y completa para de esa manera adoptar un sólido criterio propio, basado en su conocimiento, y decidir qué seguro firmar o no en completa libertad. Esperamos que os hayamos ayudado a ello si os estáis planteando contratar un producto de vida.