Garantía de embarazo y tratamiento del recién nacido: cuidando de la salud de madre e hijo

Dicen quienes han vivido la experiencia de ser padres que es la situación más importante por la que han atravesado en la vida, la vivencia más transformadora. Prácticamente todos coinciden en que el foco deja de ponerse en uno mismo en favor del recién nacido, y que las prioridades -sanamente- egoístas cambian a altruistas: el bien principal es el de la criatura que acaba de nacer, y a la que hay que acompañar con especial atención en sus primeros años de vida.

Ya desde el embarazo, aún sin ver a ese ser que se está gestando, padres y madres (sobre todo estas últimas) señalan que ese punto de vista cambia, que todo se focaliza en la nueva vida que nace y se desarrolla poco a poco. Por eso es totalmente natural y sensato que su cuidado deba realizarse prácticamente desde la concepción, un momento tras el cual la salud de la progenitora, indisolublemente ligada a la del ser que lleva dentro, se convierte en un aspecto esencial; vital, nunca mejor dicho.

Ni qué decir tiene que el cuidado del bienestar de la madre y el niño es una necesidad, y para ello es preciso, además de que la primera lleve un estilo de vida saludable (ejercicio moderado, alimentación, descanso, equilibrio emocional), que su proceso de gestación esté vigilado, cuidado y asesorado constantemente por profesionales médicos.

Y por supuesto los seguros médicos contribuyen positivamente a complementar ese servicio y a aportar un valor extra a al cuidado de nuestro salud y bienestar. En el caso que nos ocupa también tienen mucho que ofrecer, especialmente aquellos que cuentan con una cobertura más completa.

Entre estos seguros médicos todoterreno podemos encontrarnos con coberturas opcionales de suma utilidad en el proceso al que nos referimos, que sirven para brindar el mejor cuidado a la madre y al niño durante el proceso de gestación y justo después del parto. Hablamos de la garantía de embarazo y tratamiento del recién nacido, que vamos a analizar en las siguientes líneas.

 

¿Cuál es la función de la garantía de embarazo?

 

Dividamos esta cobertura en dos. Por un lado, la garantía de embarazo tiene como función cubrir, completa o parcialmente, los numerosos gastos derivados del cuidado de la madre y el niño durante el completo proceso que va desde la fecundación del óvulo hasta el nacimiento mediante parto o cesárea.

Ello debería contemplar tanto las consultas con el doctor especialista como las ecografías pertinentes y habituales, amén de los tratamientos, pruebas e incluso cursos adicionales que se hayan acordado en el contrato entre la compañía de seguros y la persona asegurada. Y por supuesto incluiría la operación crucial, la de atención al parto.

Una garantía completa también debería integrar la asistencia en los casos de embarazos difíciles, considerando condiciones médicas como la mancha ocasional, el malestar matinal, la hiperémesis y otros procesos similares.

 

¿Y qué hay de la cobertura de tratamiento del recién nacido?

 

En cuanto a la cobertura de tratamiento del recién nacido, resulta muy sencilla, pues mediante ella la compañía de seguros se hace cargo de los gastos tanto médicos como hospitalarios que precise el pequeño desde su nacimiento, según las coberturas del producto. Ésta puede estar unida a la anterior garantía en función de la oferta de la aseguradora.

 

Límites, cláusulas y exclusiones

 

Comprender la cobertura que nos ofrece esta garantía doble resulta sencillo, pero hay que prestar atención a sus límites y exclusiones, amén de las cláusulas específicas que se hayan acordado en cada contrato. Para comenzar hay que tener en cuenta un elemento clásico en los seguros médicos: los periodos de carencia, que suelen ser de varios meses desde la fecha de alta en la póliza.

Por otro lado, es habitual que un porcentaje -pequeño, eso sí- del gasto justificado e incluido en la cobertura sea a cargo del cliente en concepto de copago. Y hablando de los sublímites de reembolso y copago, las compañías de seguros pueden optar por eliminarlos en caso de que el proceso de embarazo y parto sea tutelado por los servicios médicos recomendados (algo que seguramente no harán en el supuesto de que la asegurada utilice el reembolso en alguna de las atenciones sanitarias que reciba).

Otro trámite que por lo general debe realizarse habitualmente es la pronta solicitud de adhesión del recién nacido al seguro, que la aseguradora valorará y aprobará o rechazará. De cualquier manera se cubriría al bebé durante sus primeros meses de vida, generalmente en torno a un año, hasta el sublímite que se hubiera establecido en las condiciones particulares.

Por último es fundamental conocer las exclusiones de la cobertura, que pueden ir desde los abortos no espontáneos y las esterilizaciones al diagnóstico y tratamiento por infertilidad, así como anticoncepción, contracepción o los tratamientos de preparación al parto.