Planes de pensiones mixtos de renta fija: rentabilidad sin demasiado riesgo

Continuamos nuestro repaso sobre los tipos de planes de pensiones privados con respecto a su política de inversión. Habíamos comenzado analizando los dos polos opuestos, los de renta fija (aquellos que suponen un menor riesgo pero también ofrecen menor rentabilidad) y los de renta variable, que invierten en Bolsa y por ello son capaces de ofrecer una gran rentabilidad pero exponen al inversor a un alto riesgo. Aunque cada uno es libre de efectuar una inversión de la manera que considere, los primeros se destinan a una clientela mayoritariamente conservadora y veterana, que ve de cerca la edad de la jubilación y quiere jugar a corto plazo y sobre seguro; los segundos se dirigen a personas más jóvenes con un largo horizonte profesional por delante a las que no les importe arriesgar ni esperar con el fin de que en un futuro a medio/largo plazo su apuesta les resulte muy rentable.


Ambos planes de pensiones individuales resultan polos opuestos, el blanco y el negro. Pero se nos olvida que entre uno y otro color existe una amplia paleta de grises, de opciones intermedias que al interesado en realizar una inversión no se le deberían escapar. Se trata de los planes de pensiones mixtos, que combinan las inversiones en renta fija y variable y que por lo tanto están destinados a clientes que apuestan por riesgos y rentabilidades intermedios, habitualmente con un horizonte de inversión también a medio plazo, de entre diez y quince años. Podrían clasificarse como los inversores más conservadores de entre los arriesgados o como los más arriesgados de entre los conservadores; todo depende del cristal con el que se mire.

Pero no existe un solo tipo de plan mixto, pues dentro de esta clasificación podemos distinguir a su vez dos grandes grupos: los de renta fija y los de renta variable. En este post nos centraremos en los primeros, explicando en qué consisten, qué riesgos y ventajas tienen y en qué modo se plasma su particular política de inversión. Vamos allá.

¿En qué consisten estos planes de pensiones?

Este tipo de planes de pensiones invierten hasta un 30% en activos de renta variable -acciones en la Bolsa o en instituciones de inversión colectiva como FIM, ETF o SICAV- y el resto, habitualmente desde un 70 a un 95%, en activos de renta fija y tesorería -pagarés, participaciones en instituciones de inversión colectiva como FIAMM o FIM de renta fija, cuentas corrientes, depósitos…-

La mayor parte de los activos, como estamos viendo, se invierten en renta fija, por lo que el riesgo puede clasificarse todavía de medio bajo, con una rentabilidad moderada. Es cierto que invierten en Bolsa, que integra los activos de mayor riesgo, pero en una pequeña proporción. 

De esta manera, en este tipo de planes de pensiones en los años en que los mercados no tengan fluctuaciones significativas, independientemente de que sean al alza o a la baja, la renta fija será la que lleve el peso. Sin embargo, en las temporadas en las que sí se produzcan fuertes movimientos los mercados serán los que dictaminen el buen o mal rumbo del plan.

A priori, esta clase de planes no son excesivamente arriesgados y suelen proporcionar mayores ganancias que los planes de renta fija, condiciones que hacen que muchos -los números hablan- apuesten hoy en día por suscribirlos. El perfil del inversor, por lo tanto, es más amplio y variado que en los planes de renta fija y variable. Básicamente son personas que aunque no pretendan correr grandes riesgos con su economía sí que precisan de obtener rentabilidad para el dinero que ahorran para la jubilación, con el fin de aumentar su poder adquisitivo a largo plazo para evitar verse afectados por la inflación. 

Qué plan de pensiones elegir en el escenario actual

El impacto económico provocado por la crisis del coronavirus no sólo en nuestro país sino en el mundo, y el que está todavía por venir, genera a todos una gran incertidumbre, y esa situación afecta y afectará poderosamente a los mercados, a la Bolsa. Por eso tal vez las personas prefieran apostar por planes de pensiones que les ofrezcan una mayor seguridad, sin necesidad de recuperar su inversión a corto plazo y evitando así el efecto de los inevitables altibajos de los precios de las acciones en el presente y futuro cercano. 

Por todas esas razones los planes mixtos, y en concreto los más conservadores de entre ellos como son los de renta fija, se antojan una acertada opción para ayudar a mantener el barco a flote no sólo a través de la marejada presente, sino durante la resaca posterior. Pero no se debe olvidar que con respecto a los planes de pensiones individuales no existe ninguna fórmula mágica; simplemente nos ofrecen opciones distintas entre las cuáles cada inversor elegirá teniendo en cuenta su situación, su punto de vista y sus necesidades y aspiraciones.